La carne recuperó terreno en el cierre del año: el sector absorbió subas para evitar un desplome del consumo tras la caída de más del 20% en noviembre

Pese a que el "bolsillo flaco" forzó una migración hacia el pollo, la demanda de cortes vacunos repuntó en diciembre impulsada por las fiestas. Empresarios advierten un cambio de paradigma histórico: la carne dejó de ser un bien de demanda inelástica y su consumo hoy está atado estrictamente al poder adquisitivo.
Actualidad29 de diciembre de 2025
carne

El mercado cárnico catamarqueño cierra el 2025 con una dinámica compleja que combina una recuperación de ventas estacional con una rentabilidad golpeada. Tras un noviembre negro, donde la actividad se contrajo más de un 20% debido al aumento del precio de la hacienda en pie, diciembre trajo un alivio inesperado para los frigoríficos y carnicerías locales, aunque a costa de los márgenes de ganancia del sector.

Gustavo Walter, empresario referente del rubro, analizó el comportamiento del mercado y confirmó que, si bien la comparación interanual es difícil debido a la falta de incentivos estatales que hubo el año pasado (como el "One Shot"), las ventas de diciembre lograron recomponerse frente al mes anterior.

Absorción de costos para sostener la venta

El dato económico más relevante que deja el balance de fin de año es la estrategia de supervivencia de la cadena de valor. Según Walter, aunque hubo nuevos aumentos en el precio de la carne, el traslado al mostrador no fue total. "La cadena de la carne ha aguantado y absorbido gran parte del aumento", explicó el empresario, a LA BRÚJULA detallando que noviembre y diciembre han sido meses de pérdida real para el sector, una maniobra necesaria para evitar que el volumen de ventas se desplomara aún más.

El fin de la demanda inelástica

El análisis de Walter arroja una conclusión que marca un quiebre en la economía doméstica argentina: el cambio en la elasticidad de la demanda. Históricamente, se consideraba que el consumo de carne vacuna en Argentina era inelástico (se compraba sin importar el precio). Sin embargo, la crisis de ingresos ha modificado este comportamiento.

"En la época que yo estudiaba, la carne era inelástica; la gente consumía o consumía. Ahora lo hace en función de si le alcanza o no", señaló Walter, citando estudios recientes de la Facultad de Ciencias Económicas. Este fenómeno explica la fuerte competencia del pollo, que gana cuota de mercado cada vez que el poder de compra del salario cae. "Si a la gente le alcanzara, comería muchísimo más carne vacuna", sentenció.

El costo de la mesa de Año Nuevo

 De cara a la cena del 31 de diciembre, las expectativas son superiores a las de Navidad. Según el empresario, en Año Nuevo se consume más carne porque la tradición se vuelca al asado y a reuniones sociales más amplias, a diferencia de la Nochebuena, donde priman platos más elaborados.

Para quienes planean prender el fuego, el presupuesto varía considerablemente según la selección de cortes y el aprovechamiento de ofertas. Walter estimó que se puede comer un asado invirtiendo desde $4.000 pesos por persona (con cortes económicos o en promoción) hasta $10.000 pesos por cabeza para cortes premium.

Exportación

El empresario concluyó defendiendo la calidad del producto interno, asegurando que, contrario al mito popular, "la mejor carne del mundo es la que se consume acá", mientras que la exportación suele llevarse lo que el paladar argentino descarta.

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