El comercio local bajo presión: costos asfixiantes, caída del consumo y el impacto de la mercadería ilegal

La Unión Comercial de Catamarca advierte que mantener un local céntrico requiere $10 millones mensuales, mientras las ventas se fragmentan y crece la competencia desleal por el contrabando.
Actualidad25 de marzo de 2026

El sector comercial de la provincia atraviesa una coyuntura crítica definida por el aumento de los costos operativos, una retracción pronunciada en el poder de compra y la proliferación de circuitos informales de venta. Sebastián Luna Guzmán, integrante de la Unión Comercial de Catamarca, describió un escenario donde la rentabilidad se ve amenazada por múltiples frentes que obligan a los comerciantes a redefinir sus estrategias de supervivencia.

De acuerdo con el referente, la estructura de costos fijos se ha vuelto una carga insostenible para muchos establecimientos. “Un comercio con tres empleados en la zona céntrica tiene que tener entre sueldos, alquileres, contemplando lo que hoy sale la luz y demás, $10 millones mensuales para mantener la estructura”. Esta presión financiera ha derivado en el cierre de locales físicos o su desplazamiento hacia canales digitales y zonas periféricas para reducir la exposición a gastos de mantenimiento que “obviamente la venta no acompaña” aseguró a LA BRÚJULA

El fenómeno de la mercadería ilegal

Un factor de preocupación creciente para la institución es el ingreso de productos por fuera de los canales legales, especialmente a través de la frontera norte. Luna Guzmán señaló que esta situación genera una asimetría que perjudica al comerciante registrado: “Vemos cada día más el ingreso de mercadería ilegal por la frontera norte de Argentina que, por supuesto, entra al círculo ilegal. Se trae sin impuestos, se vende sin impuestos”.

El dirigente enfatizó que esta problemática no es "incontrolable", sino que responde a “una decisión política”. Asimismo, recordó el impacto social de la evasión, destacando que “el IVA que uno paga como consumidor (...) es coparticipable, después viene a las provincias”.

Fragmentación del consumo y nuevas modalidades

La caída del consumo no solo se refleja en el volumen de ventas, sino en un cambio drástico en los hábitos de los catamarqueños. Guzmán detalló que ha resurgido la venta fraccionada ante la falta de liquidez: “Ha empezado a surgir de nuevo el comercio al granel... 'no me des un paquete de yerba, dame medio'... 'tengo $1.000, dame eso de arroz'”.

A este panorama se suma la saturación de los medios de pago. “Las tarjetas también están bastante saturadas”, advirtió el directivo, explicando que el endeudamiento de las familias para cubrir necesidades básicas como la alimentación limita la capacidad de recuperación del sector.

Perspectivas macroeconómicas y pedidos del sector

A pesar del diagnóstico, Luna Guzmán mantiene la expectativa de que la estabilización de los indicadores nacionales se traslade eventualmente al comercio minorista. “La macroeconomía del país tiene un repunte importante. Uno creería que en algún momento eso se va a volcar a la microeconomía”.

Para apuntalar este proceso, desde las cámaras empresariales se solicita:

  • Líneas de crédito a tasas blandas para reactivar el consumo y la inversión.

  • Mecanismos de refinanciación de tarjetas de crédito para aliviar la carga financiera de los consumidores.

  • Mayor control estatal sobre la venta ilegal en espacios públicos para garantizar la equidad comercial.

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