El precio de la carne en la encrucijada: Los productores ganan terreno, pero el consumo se desploma en el mostrador

Tras un incremento del 25% en el primer bimestre, el sector advierte que la ineficiencia y la caída de las ventas ponen en jaque a las carnicerías, mientras que la recomposición del stock vacuno podría demorar hasta cinco años.
Actualidad04 de marzo de 2026

La dinámica inflacionaria de 2026 sigue mostrando a la carne vacuna como uno de sus protagonistas principales. Con una inflación de febrero que se proyecta por encima del 3%, el valor de la hacienda ha registrado saltos de entre el 20% y el 25% en lo que va del año. Sin embargo, detrás de las cifras se esconde una crisis estructural que afecta de forma dispar a los eslabones de la cadena productiva.

​Eduardo Riera, presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, analizó el complejo escenario actual destacando que, por primera vez en mucho tiempo, el productor es el eslabón que ha logrado una mejora en sus márgenes. "El que se ha beneficiado por primera vez en mucho tiempo es el productor; hoy el frigorífico y la carnicería están complicados en sus números por el costo", afirmó Riera en una entrevista con LA BRÚJULA.

Liquidación de vientres y falta de previsibilidad

​Uno de los datos más alarmantes que surge del sector es el índice de faena de hembras, que se ubica actualmente en un 48%. En la jerga ganadera, superar el umbral del 45% indica que el sector no está reteniendo animales para crecer, sino que está en una fase de liquidación de stock.

​Riera explicó que la falta de previsibilidad y las intervenciones pasadas en el mercado han desmantelado campos ganaderos que hoy son agrícolas. "Recomponer esto no es fácil por el nivel de inversión... desde la concepción hasta que un animal llega a faena con los kilos necesarios pasan, mínimo, dos años y medio o tres". Bajo este panorama, una recuperación real del volumen de hacienda podría tardar entre 4 y 5 años.

El "salvese quien pueda" en el mostrador

​Mientras que en los remates de Jesús María los precios parecen haber encontrado un techo temporal, el impacto en el mostrador es severo. La caída del consumo está obligando a los carniceros a absorber costos fijos cada vez más altos con menores niveles de venta.

​Ante esta situación, la postura de la dirigencia rural es clara: eficiencia o cierre. "La inflación antes tapaba la ineficiencia, hoy esa variable ya no está", sentenció Riera. La recomendación para los últimos eslabones de la cadena es una revisión profunda de sus márgenes y estructuras de costos, ya que el bolsillo del consumidor ha comenzado a rotar hacia proteínas alternativas como el pollo o el cerdo.

El rol del Estado: "No intervenir"

​Para el sector ganadero, la solución no pasa por medidas regulatorias, sino por la transparencia del mercado. "Lo ideal sería dar previsibilidad y la forma es no intervenir, dejar que la oferta y la demanda se acomoden", concluyó el dirigente. Según esta visión, solo un precio estable y un mercado libre incentivarán a los productores a invertir nuevamente en ganadería, lo que a largo plazo aumentaría la oferta y estabilizaría los precios para el consumidor final.

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