"En la guerra se juega con la mentira": el crudo relato del misionero argentino que asiste a desplazados en Líbano

Desde una casa de montaña a pocos kilómetros de Beirut, el Padre Luis Montes lidera un operativo humanitario para contener a quienes huyen de los bombardeos. "La guerra es una porquería que trae muchísima desgracia", afirma.
Actualidad24 de marzo de 2026

En medio de una escalada bélica que ha transformado el paisaje cotidiano del Líbano en una sucesión de estruendos y columnas de humo, el Padre Luis Montes, sacerdote misionero argentino del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), mantiene abierta una casa de refugio que hoy alberga a decenas de desplazados. El religioso describió la angustiante situación que atraviesa el país, marcada por una crisis económica asfixiante y la falta de insumos básicos.

"Tenemos la casa con nuestros residentes más los refugiados. Por supuesto que la casa es un caos ahora; nos falta el agua y hay colchones por todos lados", relató Montes a LA BRÚJULA . El misionero explicó que la misión, ubicada a 25 kilómetros de Beirut, se ha convertido en un centro de contención para personas que no tienen posibilidades de pagar otro lugar y que llegan desde el sur del país, zona que describe como bajo bombardeos "terribles, todos los días".

La desinformación como arma

Con una trayectoria que incluye una década en Irak durante la posguerra, Montes fue contundente al analizar la naturaleza de los conflictos en Medio Oriente: "La primera cosa que hay que saber es que todos mienten, pero todos. Parecería que estuviesen viviendo en realidades paralelas". Según el sacerdote, las guerras modernas son decididas por personas que no arriesgan nada y se imponen a través de campañas de desinformación para confundir sobre los motivos reales de los ataques.

"Lo que yo veo en estas guerras es que vienen de afuera, no son necesarias, son impuestas. Los poderosos no se preocupan por los que sufren y la gente sufre enorme, enormemente", sentenció.

Una misión sin miedo

A pesar de la proximidad de los misiles que se dirigen hacia la capital, el Padre Montes asegura que el temor no paraliza su labor. Al ser consultado sobre si siente pánico, respondió: "A mí no me ha pasado. Uno se acostumbra y después escucha las explosiones y ni se altera. Es una cosa impresionante cómo uno se puede acostumbrar".

Su motivación, según explica, trasciende el riesgo personal: "Todos vamos a morirnos, entonces el tiempo que tenemos aprovechémoslo para hacer el bien. Es mejor dar una vida entregada, que es mucho más plena, que una vida de uno replegado sobre sí mismo".

Necesidad urgente de ayuda

La casa de montaña funciona gracias a la solidaridad, pero la escala del conflicto ha sobrepasado los recursos disponibles. El misionero hizo un llamado a la colaboración, aclarando que, debido a la logística de guerra, el envío de mercadería es inviable.

"Necesitamos conseguir todo: agua, alimentos y medicinas. Las medicinas son muy caras y tenemos muchos ancianos", explicó. Montes instó a quienes deseen colaborar a contactarlo a través de su cuenta de Instagram (@luismontesive) para canalizar ayuda económica de forma directa.

"La vida no es tan larga, hay que hacer el bien mientras se puede", concluyó el sacerdote, cuya familia en Argentina —dos de ellos también sacerdotes en zonas de conflicto como Bagdad y Ucrania— sigue de cerca su misión en el abismo libanés.

Lo último
Te puede interesar
Lo más visto