Pastoral Social del NOA: preocupa la :pobreza estructural, desempleo y deserción escolar

Tras dos días de intenso trabajo en Catamarca, las diez diócesis de la región compartieron una cruda radiografía sobre la realidad social del noroeste argentino. 
El encuentro de la Pastoral Social en Catamarca, adviertió sobre el crecimiento de la informalidad laboral, la deserción escolar y un preocupante aumento de suicidios en jóvenes.
Actualidad02 de junio de 2026

 Luego de dos intensas jornadas de debate, exposición e informes detallados por parte de las diez diócesis participantes del Encuentro de Equipos de Pastoral Social del NOA, las conclusiones reflejan un panor alarmante y doloroso para la región. Los representantes eclesiásticos coincidieron en que la pobreza estructural y la indigencia se mantienen en niveles elevados, manifestándose de manera heterogénea pero profunda en cada jurisdicción.

"Coincidimos bastante entre todos. El tema sigue latente y es doloroso cuando uno analiza todos estos temas: la pobreza estructural, la pobreza y la indigencia también, que es bastante elevada", expresó a LA BRÚJULA Luis Segura, Coordinador de la Pastoral Social de Catamarca. Durante el diagnóstico regional, se mencionaron realidades críticas en diversas localidades, como el departamento de Santiago del Estero donde "la pobreza está en el 60%", la situación de Añatuya con una "indigencia del 15%" y graves problemas viales que impiden el inicio del ciclo lectivo en algunos sectores, u Orán, que alberga "el segundo basural más grande del país a cielo abierto".

Respecto a la provincia anfitriona, Segura detalló que "en Catamarca, por ejemplo, la pobreza está cinco puntos arriba de la nacional". No obstante, aclaró que, como contraparte positiva dentro del escenario regional, el territorio catamarqueño cuenta con "menores porcentajes de indigencia y desempleo".

Radiografía del desempleo y la crisis educativa

La preocupación de la Pastoral se centró con fuerza en el deterioro de las condiciones laborales y el retroceso en los indicadores de desarrollo humano. El diagnóstico arrojó un fuerte incremento de la precariedad en el empleo, acentuado por medidas nacionales y la parálisis productiva.

"Nos preocupa muchísimo el tema del trabajo, el desempleo creciente, mucha informalidad, la precariedad laboral", alertó el coordinador, vinculando directamente esta situación con el impacto que ha tenido en el último tiempo "el cierre de industrias, fábricas, y la reducción de plantel de empleados, tanto por cierre de organismos nacionales como también lo relacionado a la producción y la asistencia social".

El ámbito educativo tampoco quedó fuera de la agenda de emergencia. Los informes de las diócesis confirmaron un estancamiento en el acceso y la permanencia de los alumnos dentro del sistema formal, sumado al deterioro edilicio. De acuerdo con lo expuesto, preocupa de manera categórica:

  • "La deserción y el retraso escolar, especialmente en el nivel de primaria y secundaria".

  • "Una baja calidad educativa".

  • "Problemas en la conservación de los edificios escolares".

Alerta por salud mental y la urgencia de datos locales

Uno de los puntos más alarmantes compartidos por las delegaciones del NOA fue el deterioro de la salud mental colectiva, con derivaciones trágicas que impactan de lleno en las nuevas generaciones. "El otro tema muy creciente que se ha notado es un elevado porcentaje de suicidios, especialmente entre los jóvenes. Ese es con tendencia creciente en el NOA", advirtió Segura, señalando que la problemática "saltó casi en todas las diócesis".

Asimismo, en materia de salud pública, se reportó un incremento en los casos de tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual y desnutrición infantil, matizado por una evolución favorable en Salta, donde "ha disminuido la mortalidad infantil en los últimos tiempos".

Ante este escenario, la Pastoral Social hizo hincapié en la necesidad de contar con estadísticas fidedignas que reflejen la realidad de los territorios alejados de las capitales, denunciando que las mediciones oficiales tradicionales suelen omitir el impacto real de la crisis en los parajes rurales. "Nos preocupó a todas las diócesis la ausencia de datos de los interiores de cada una de las diócesis, porque los datos que manejamos son de las Encuestas Permanentes de Hogares, que son de los grandes conglomerados urbanos. En el interior, la pobreza, de acuerdo a los informes que hemos recibido, es mucho más severa".

A raíz de esto, se valoraron experiencias como la de Tucumán, provincia que realizó un censo propio hace un par de años y cuenta con información actualizada por departamento. Desde la coordinación local anticiparon que buscarán elevar un pedido para replicar ese modelo metodológico en Catamarca, entendiendo que "nuestro interior sufre mucho más de lo que estamos acá en el Valle Central".

Mesas de diálogo y el rol del Estado

Consultado sobre la articulación con los poderes políticos para revertir estos indicadores, Segura reconoció que, aunque existen intenciones, la Iglesia local aún no es convocada formalmente por las autoridades provinciales o municipales para el diseño de políticas públicas. "Nos gustaría sentarnos, pero no nos invitan. Ese es el problema", manifestó.

Nuevamente, se ponderó el caso de Salta como un modelo de gestión coordinada a imitar, donde se ha constituido una mesa social y productiva con la participación de organismos sociales, fundaciones, partidos políticos, el municipio y el Estado. "Es impresionante el trabajo que hace Salta, pero ahí participan todos en esa gran mesa de diálogo. Nosotros tal vez tengamos que replicar acá en Catamarca. Vamos a ver si trabajamos en algún proyectito más adelante, cuando tengamos un poco más de datos y cómo hacerlo, para replicar lo de Salta acá en Catamarca", concluyó el referente eclesiástico.

Finalmente, el encuentro dejó en claro que la contención de la emergencia requiere de una acción sistemática y unificada. Si bien la Iglesia mantiene dispositivos territoriales activos —tales como los Hogares de Cristo, el Cenáculo en Catamarca o la Fazenda en Tucumán— para rescatar a jóvenes afectados por el consumo problemático de sustancias, se remarcó que la responsabilidad primaria e indelegable radica en las estructuras gubernamentales. "Los primeros responsables obviamente es el Estado, que cuenta con recursos humanos y recursos presupuestarios para atender todas estas necesidades, pero ahí el primer agente son los municipios", sentenció.

Te puede interesar
Lo más visto