Comercio en Catamarca: el consumo se planchó y el crédito bancario es "un salvavidas de plomo"

El presidente de la Unión Comercial, José Martínez, advirtió que las ventas cayeron entre un 3% y un 5% real. Aunque descartó despidos en supermercados y cortes en la cadena de pagos, señaló que la pérdida de poder adquisitivo tocó un techo.
03 de septiembre de 2026

El comercio catamarqueño opera con el freno de mano puesto. Sin un desplome abrupto ni despidos generalizados en las góndolas, el nivel de ventas minoristas y mayoristas encontró un límite rígido marcado por el bolsillo del consumidor y el agotamiento del crédito. Así lo graficó en LA BRÚJULA José "Pepe" Martínez, titular de la Unión Comercial de Catamarca y referente del supermercadismo y la distribución local, al evaluar el escenario económico actual y la reciente ampliación del programa Marcatón con la incorporación de farmacias.

​"El consumo está planchado. No se vende mucho menos, no; pero se vende menos", definió el dirigente. Descontada la inflación, calculó que la merma oscila entre un 3% y un 5%, con diferencias marcadas según la zona geográfica: "En el interior de la provincia tenemos una realidad distinta. Hay barrios más afectados que otros".

​La desaceleración de la inflación cambió de raíz la conducta de reposición de los almacenes de barrio en localidades como Chumbicha o el área de Balcozna. Sin la urgencia de anticiparse a remarcaciones diarias, la compra se volvió quirúrgica. Martínez detalló: "Antes te pedían dos fardos de azúcar, ahora te piden uno. No tienen necesidad de salir corriendo a comprar. ¿Para qué me voy a estoquear yo como mayorista? Tenés que comprar lo mínimo porque para ese stock tenés que sacar dinero, y lo más caro que está ahora es el dinero".

​En los supermercados, el flujo es constante pero los changuitos van a medio llenar. "El rubro que menos lo sufre es farmacia y alimentos, porque tenés que ir a comprar. Pero la gente compra mucho más tranquilo. Los changos no están más llenos. Las tarjetas las tenemos a tope y el poder adquisitivo no se puede aumentar", describió Martínez, marcando el límite material que frena la demanda.

​Los sectores más golpeados son aquellos atados al consumo discrecional y al financiamiento: indumentaria, calzado y artículos para el hogar. Frente a este panorama, recurrir al crédito bancario para sostener estructuras o financiar capital de trabajo no es una alternativa viable para las empresas locales. "Endeudarse es un salvavidas de plomo ahora. Si tenés una tasa del 38% o 40% que pagar, ¿cuánto es el rendimiento que tenés que tener en tu empresa para poder pagar ese crédito? En el sistema no se puede hacer", remarcó.

​Pese al estancamiento, el dirigente afirmó que la cadena de pagos en el sector mayorista "no se ha cortado" y que el uso de cheques es casi nulo, predominando transferencias y efectivo. Sobre el empleo, aclaró que en el rubro alimenticio no despidieron personal, aunque reconoció una mayor presión sobre la búsqueda laboral provocada por bajas en otros sectores: "La industria, sea como sea, expulsó gente y esa gente está sin trabajo. Cuando largás una propuesta de que necesitás empleados, te das cuenta cómo llegan muchos currículums".

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