Prestadores turísticos preocupados por competencia ilegal

El ex titular de la Cámara de Turismo de Catamarca, Víctor Ahumada, advirtió sobre el impacto de la ilegalidad en el sector y la falta de controles en circuitos de alta complejidad como la Puna.
Actualidad28 de mayo de 2026

La aparente reactivación del flujo de visitantes en la región norteña convive con una profunda preocupación estructural en el sector privado. A pesar de registrarse un incremento en el arribo de viajeros, las empresas formales advierten sobre una pérdida acelerada de la calidad turística, motorizada por la falta de un marco regulatorio equitativo y la proliferación de servicios informales.

Víctor Ahumada, ex presidente de la Cámara de Turismo de Catamarca y operador del sector, graficó el complejo escenario que atraviesan las agencias de viajes frente a lo que consideran una desventaja competitiva insostenible. “A nosotros, como agencia de viaje, estamos sintiendo un resentimiento en cuanto a la no regulación, porque estamos perjudicando al sector... en el sentido de que tenemos ilegalidad”, señaló, a LA BRÚJULA, remarcando las asimetrías fiscales y operativas que afectan a quienes cumplen con las normativas vigentes.

El referente empresarial enfatizó que el sostenimiento de una estructura formal implica costos logísticos y tributarios que no son asumidos por los oferentes informales. “Nosotros pagamos una serie de impuestos que sí o sí, y prepararse para estar a nivel nacional e internacional con tu agencia de viaje... pagamos los impuestos de renta, pagamos todos los impuestos, y estamos sintiendo que estamos desprotegidos”, afirmó Ahumada, añadiendo que, en este contexto de crisis generalizada, las agencias formales no pueden competir reduciendo tarifas por debajo de sus costos operativos operativos mínimos.

La informalidad en terrenos de riesgo

Uno de los puntos más críticos abordados en la entrevista radica en la seguridad de los contingentes, particularmente en destinos de turismo aventura o geografía extrema como las excursiones hacia la Puna o el Volcán Galán. La facilidad actual para promocionar servicios mediante plataformas digitales ha facilitado que particulares sin la capacitación ni el equipamiento adecuado actúen como prestadores.

Al ser consultado sobre las características de esta competencia, Ahumada fue categórico: “Esto es literal. Esto es: el vecino tiene una camionetita, el vecino tiene un auto y mañana reúne diez personas y se va... se mete en Facebook, hacen todo... y de golpe nos estamos sintiendo perjudicados”.

El peligro latente de esta modalidad informal se incrementa en circuitos de alta montaña donde las contingencias climáticas o mecánicas requieren de planes de contingencia profesionales. “Una empresa de viaje está capacitada, si le pasa, para solucionarle el problema, cualquier perjuicio que le pueda suceder al turista. ¿Qué es lo que tenemos que cuidar? Es el turista”, aseveró, planteando la necesidad de establecer puntos fijos de fiscalización en localidades clave como Antofagasta de la Sierra.

Expansión a pesar de la crisis

Pese al escenario adverso, las empresas del sector continúan apostando a la diversificación de la oferta local y regional para captar los segmentos de mayor gasto, incluyendo el turismo internacional. Sin embargo, insisten en que el crecimiento del destino requiere de un ordenamiento urgente por parte del Estado.

“Hemos expandido nuestra empresa a nivel regional y nacional... hacemos Salar de Uyuni, hablar de todo Bolivia, hacer todo lo que es Mendoza, dentro de lo receptivo”, puntualizó Ahumada, destacando el potencial de la provincia pero reiterando su inquietud por el futuro de la actividad: “Creo que tenemos lugares más exóticos... abrimos los ojos y abrimos con una bella Catamarca que la podemos vender. Creo que estamos más regularizados, no hay un ente que regularice y que nos ponga en condiciones a todos de competir... estoy muy preocupado”, concluyó.

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