El geólogo Lorenzo Parra impulsa el Programa Provincial de Gestión del Riesgo Sísmico para establecimientos educativos y municipios.

Parra advierte que las escuelas carecen de preparación básica, guardan objetos pesados sobre armarios y tienen puertas que abren hacia adentro.
Actualidad08 de septiembre de 2026

Las escuelas de Catamarca no saben cómo reaccionar ante un terremoto. Lorenzo Parra, geólogo, paleontólogo y docente jubilado de la UNCA, lo comprobó en el terreno: "Hay una falta total de conocimiento. Este tipo de programas están ausentes; empezamos de cero". Frente a ese vacío, diseñó por cuenta propia el Programa Provincial de Gestión del Riesgo Sísmico para establecimientos educativos y municipios, una propuesta que ya comenzó a rodar en el interior y la capital provincial.

El plan consta de tres etapas:

  • Asesoramiento técnico sobre qué es un sismo, el choque entre las placas de Nazca y Sudamericana, y la vulnerabilidad del territorio provincial.

  • Protocolos de prevención que asignan roles exactos a docentes, directivos y personal de maestranza para saber qué pasillos despejar y hacia dónde evacuar.

  • Práctica real en simulacros de evacuación cronometrados.

La prueba de fuego se hizo en la escuela de Los Altos, un establecimiento con 350 chicos en primaria y otros 150 en secundaria. "Los alumnos salían con las manos en cruz sobre la cabeza", explicó Parra sobre la evacuación hacia el punto de encuentro en el patio, coordinada junto a docentes y Defensa Civil tras un aviso con silbato deportivo. Sin embargo, el ejercicio dejó al descubierto vicios edilicios que ponen en peligro vidas: puertas que abren hacia adentro, aulas cerradas bajo llave para amortiguar el ruido del pasillo y techos de telgopor o cartón prensado que colapsan fácilmente.

A eso se suma el desorden cotidiano. "Hay muchos televisores y computadoras viejas arriba de los armarios que se pueden caer", remarcó el geólogo. Frente a mitos arraigados, Parra derribó la vieja recomendación escolar de refugiarse bajo los bancos: "Hoy los pupitres son de materiales muy livianos, no resisten nada. Es mejor estar paradito, apoyado de espaldas a la pared, buscando las esquinas".

Para el especialista, salir corriendo a la calle en plena sacudida tampoco es salida sensata debido al tendido eléctrico aéreo, postes y mampostería suelta. La consigna debe ensayarse todo el año y trasladarse a los hogares, acordando puntos seguros en patios o fondos abiertos. 

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