Alertan sobre las señales previas no atendidas en casos de violencia escolar

Tras el reciente episodio en San Cristóbal, Santa Fe, especialistas remarcan que la red de contención adulta falla al no detectar indicadores críticos como el aislamiento, las autolesiones y el acoso sistemático desde la infancia.
Actualidad02 de abril de 2026

La violencia en las aulas argentinas ha vuelto a encender las alarmas tras el caso de un adolescente de 15 años en San Cristóbal, Santa Fe, quien ingresó armado a su institución educativa. Para la Lic. Paola Zabala, Directora de la Comunidad Anti Bullying Argentina, este tipo de sucesos no son eventos aislados ni repentinos, sino el resultado de un proceso de deterioro emocional y social que es ignorado por el entorno.

Crónica de un estallido anunciado

Zabala es tajante al afirmar que la responsabilidad recae en la falta de intervención oportuna. “Este tipo de sucesos ocurren porque nosotros, la red de adultos, fallamos. Porque no nos hicimos presentes, porque no intervenimos a tiempo, porque no trabajamos desde la prevención”, sentenció la especialista durante la entrevista con LA BRÚJULA

Según Zabala, el caso de Santa Fe guarda una preocupante similitud con la tragedia de Carmen de Patagones ocurrida hace más de 20 años. En ambos contextos, el agresor presentaba indicadores claros de sufrimiento. “Más allá de que haya sido una explosión en la escuela, esto no ocurre en el vacío. Hay varios indicadores, señales, que de alguna manera podían ayudarnos a anunciar qué es lo que iba a ocurrir”, explicó.

Los indicadores que los adultos no ven

La especialista cuestionó la idea de que detectar estas situaciones sea una tarea de extrema complejidad técnica. Por el contrario, señaló conductas cotidianas que a menudo se minimizan o se consideran "bromas":

  • Aislamiento social: Ver a un alumno solo en los recreos, que no juega con nadie ni es integrado en trabajos grupales.

  • Salud mental y entorno familiar: Antecedentes de autolesiones, diagnósticos no tratados y contextos familiares frágiles.

  • Acoso sostenido: La Licenciada mencionó que, en casos similares como el de "Junior" en Patagones, el adolescente manifestó haber sido acosado desde el jardín de infantes, durante toda la primaria y el inicio de la secundaria.

El adolescente no se percibe como agresor

Uno de los puntos más reveladores de la entrevista fue la desconexión entre la percepción del joven y la gravedad de sus actos. “Muchos de ellos, en este tipo de situaciones, no se perciben a sí mismos como agresores, sino que para ellos están haciendo justicia”, detalló Zabala. Para el joven que sufre bullying sistemático, el arma representa una herramienta para “invertir esta pirámide de poder y dejar de ser el sometido para pasar a ser alguien dominante”.

Hacia una prevención estructural

Finalmente, la Directora de la Comunidad Anti Bullying Argentina hizo un llamado al Estado y a las instituciones para fortalecer los recursos humanos en las escuelas. Lamentó que hoy no existan gabinetes psicopedagógicos en cada colegio donde los chicos puedan manifestar sus conflictos.

“Fue como el libro de Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada. Todas estas señales que no fueron atendidas a tiempo fueron las que provocaron que la escuela termine siendo el escenario de este estallido”, concluyó, subrayando la urgencia de dejar de buscar soluciones superficiales, como detectores de metales, para enfocarse en la salud emocional de los estudiantes.

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